Megalitismo
Una historia que comienza hace más de 4.000 años

Los primeros pobladores del Baix Pallars
Un entorno propicio para vivir
Las formas del relieve y las condiciones climáticas del Baix Pallars han favorecido el asentamiento humano desde tiempos remotos. Ya durante el Bronce Antiguo (2700–2100 a. C.), se estableció aquí una intensa actividad humana que ha dejado una huella profunda en el paisaje. Los dólmenes y otros restos de habitación en el Pla de Corts y la sierra de Peracalç son testimonios evidentes. No será hasta la romanización cuando se produzcan cambios sustanciales en la organización social y económica de estas tierras.

Vida cotidiana y recursos naturales
El entorno natural proporcionaba los recursos necesarios para una vida basada en la ganadería, la caza y la pesca. Paralelamente, aparecen los primeros objetos metálicos —primero en cobre y después en bronce—, que conviven con materiales tradicionales como:
- La piedra (sílex y cuarzo) para herramientas cortantes
- El hueso para colgantes, collares o punzones
- La cerámica como soporte cotidiano
Cuevas, asentamientos y vida nómada
Los primeros habitantes preferían vivir en cuevas naturales, como las de la Pleta del Comte o los Abrics de Perauba-Peracalç, pero también existían asentamientos al aire libre. Estos, más rudimentarios, eran probablemente cabañas temporales utilizadas por pastores nómadas, como las descubiertas en la Granja de Casa Parramon, cerca de Peramea.

El megalitismo y los dólmenes funerarios
Es en este contexto donde nace el megalitismo, un fenómeno cultural vinculado a los enterramientos colectivos. En el Baix Pallars se conservan varios dólmenes destacados, como:
- La Cabana de la Mosquera (entre Peramea y Pujol)
- La Cabana de Perauba
- La Cabana de Castellar d’en Pey (en Peracalç)

El Pla de la Guineu: posible centro de producción de sal
En el año 2011, en el yacimiento del Pla de la Guineu, cerca de Gerri de la Sal, se encontraron estructuras de combustión y fragmentos cerámicos datados del Bronce Antiguo. Estos restos apuntan a una actividad destacada: la producción de sal a partir de la ebullición de salmuera en recipientes calentados con fuego directo, posiblemente una de las primeras formas de producción organizada del territorio.
Continuidad hasta la época romana
A pesar de la llegada de nuevos materiales y técnicas, las formas de vida en el Baix Pallars se mantuvieron estables durante siglos. No será hasta la romanización cuando se produzcan cambios sustanciales en la organización social y económica de estas tierras.