Ancs

ANCS: Historia, altitud y silencio al noroeste del Baix Pallars

Situado a 1.457 metros de altitud, el pueblo de Ancs se alza al noroeste del municipio de Baix Pallars, junto al barranco del mismo nombre. Limita con Pobellà (la Torre de Capdella) al noroeste, Mencui (Soriguera) al este y Sellui (Baix Pallars) al sur.

Es una zona tradicionalmente ganadera y de caza, atravesada por la antigua cabañera, con paisajes abiertos, vistas panorámicas y senderos ideales para el senderismo y la BTT.

Las primeras referencias documentales de Ancs y de su iglesia de Santa Cecilia datan de mediados del siglo X, formando parte de las posesiones del monasterio de Santa Maria de Gerri. En el año 1426, la iglesia fue vendida al conde Joan I de Foix, vizconde de Castellbò.

La antigua iglesia de Santa Cecilia

Sus restos se encuentran al sur del pueblo, junto a la pista de acceso. Era un templo de nave única con ábside semicircular, construido probablemente entre los siglos XI y XII. Actualmente solo se conserva parte del muro norte, reutilizado como parte del cementerio.

La parroquia actual data de finales del siglo XVIII e inicios del XIX. De la antigua Santa Cecilia de Ancs procede una notable talla románica de la Virgen en madera policromada, hoy conservada en el Museo Diocesano de La Seu d’Urgell.

Ancs fue históricamente el pueblo más importante del valle. La iglesia parroquial tenía como sufragáneas las de Sellui y Balestui, y llegó a acoger hasta 160 habitantes repartidos en 22 casas. Como muchos otros pueblos del Pallars, sufrió un fuerte descenso demográfico durante las décadas de 1950 y 1960, y actualmente solo quedan 5 casas habitables y 3 habitantes censados.

Siguiendo la pista hacia Mencui, en la cima de una colina de 1.839 metros, encontramos la ermita de Sant Quiri, de una sola nave con ábside sobreelevado. Su datación es incierta, pero durante la restauración de 1989, se encontró una lipsanoteca que permite situar su construcción no más allá del siglo XII.

Al norte de Ancs se conserva un acueducto posiblemente románico que abastecía de agua al pueblo y que cruza el barranco de la Grasseta. Es un testimonio de ingeniería rural que muestra el aprovechamiento inteligente de los recursos naturales.