Peramea

Peramea

La villa cerrada de Peramea conserva los rasgos urbanísticos medievales. Destacan las calles empedradas y porticadas, los portales dovelados en las fachadas de las casas, los restos del castillo de los condes de Pallars, que ya aparece en la documentación del siglo X, la torre dels Colomers (una torre de vigilancia del castillo, datada entre los siglos XII y XIII) y la iglesia de Sant Cristòfol.

La iglesia parroquial de Sant Cristòfol (hasta finales del siglo XIV bajo la advocación de Sant Joan) se ubica en la parte alta de la villa, al pie de las ruinas del castillo, y estuvo totalmente vinculada al monasterio de Gerri. Acoge numerosas tallas barrocas y una talla tardorrománica de la Mare de Déu del Remei y el Niño, además de las reliquias de los Martisants, que según la tradición son los restos de los niños asesinados por el rey Herodes y que hoy se veneran el día de los Santos Inocentes.

Por último, no podemos irnos de Peramea sin ver la fuente de la plaza, junto con el abrevadero y el lavadero, y l’Era d’Ortega, un ejemplo de unidad de producción agraria familiar pallaresa y sede del grupo cultural Lo Vent de Port, donde se puede encontrar información sobre el pueblo y las visitas guiadas que se organizan.

Ya saliendo de Peramea, al margen del antiguo camino que conduce hacia Pujol, se encuentra la fuente de Sant Cristòfol, cuya pila es un sarcófago que podría datarse entre los siglos XII y XIV. Un poco más allá encontramos el dolmen de la Cabana de la Mosquera, monumento funerario megalítico de la Edad del Bronce.